Hoy es uno de esos días que hace tanto frío que los hombres no quieren sacar ni el pito para mear. El lunes llegó con todo y parece que por fin podemos decir que estamos en un "otoño invernal". Aquí en La Rioja de por así son exagerados, extremistas los riojanos: si hace un poquito de calor sacan las muscolosas, y si hay un vientito abren el armario para sacar los abrigos, desde gorros hasta bufandas. Hablo con conocimiento de causa y no porque salga mucho a la calle, no, yo vivo encerrada en la cocina con el horno prendido. Un día de estos, las guachas que tengo de empleadas me van a dejar sólo el gas y me voy a cagar muriendo. No les voy a dar el gusto a las hijas de puta. Como les decia, les cuento esto de los extremistas climáticos riojanos porque mi nieto es uno de ellos. Hoy se fue al gimnacio y estuvo como tres horas allá, pero antes de irse se abrigó de pies a cabezas: joggings, remera manga larga, pulover, bufanda y campera de lana... ah, y un gorrito marrón que no le pegaba ni con cuarenta kilos de mocos.
Hoy llegó chocho el Martincito porque le fue bien en una exposición de Historia, me comentaba que habló sobre un tal ONU (debe ser lo de los marcianos) y yo asistía con la cabeza simulando que entendia todo lo que me decía. En realidad, toda la familia hace lo mismo porque nadie entiende una mierda las cagadas que estudia mi nieto. La cosa es que él sea feliz.
Llegó a eso de las dos de la tarde, almorzó y se fue derechito a la cama. Yo también dormí la siesta pero como me desperté temprano, fui a ver si necesitaba algo porque yo soy así de servicial y oportuna. Lo escuché decir que sus intenciones eran dormir hasta las seis, pero para mí eso es mucho. A eso de las cinco lo voy a ver y el tuyo estaba envuelto en cuarenta sabanas y colchones, y no miento eh, es exagerado cuando hace frio. Me acerco a la puerta a paso lento con mi andador y corro un poco la cortina, de lejos veo que está durmiendo y babeando la almohada como hace siempre. Entonces empiezo mi cuestionario:
- Martincito, ¿sos vos? -y claro, uno nunca sabe quién puede estar en la propia cama de mi nieto. Parece que no me escucha, entonces levanto un poco la voz y repregunto: - Martincito, ¿sos vos?
- Seh -me dice medio seco, como si estuviera despierto pero estaba volando en el quinto sueño.
- Ah, pensaba que no eras vos -le contesto. Al no responderme sigo: - ¿Estás durmiedo todavía, no?
- Seh.
- ¿Te vas a levantar en un rato, no?
- Seh, naséabuela.
- ¿Querés tomar algo?
- Ajam.
- ¿Querés tomar café?
- Seh.
- ¿Con leche el café?
- Seh.
- Buenoo, ¿querés que te lo prepare yo o lo vas a preparar vos?
- Yalovoyoaprepararyoabuela. -me contesta y logro descifrar lo que me dice porque sigue como medio pelotudo de sueño.
- Bueno, cualquier cosa le digo a la chica que te lo prepare -porque la chica de la tarde todavía andaba dando vueltas por la casa disimulando que limpia, pero en realidad la contrató Carlos pa
ra que me cuide. Yo sigo con mi interrogatorio: ¿Vas a salir más tarde?
- Seh.
- Ahh.. ¿tenés clases?
- Notengoqueiralgym.
- Ah bueno. ¿Querés que te despertemos en una hora en especial?
- Noyamelevanto.
- ¿Te sentís bien Martincito?
- Seh.
- Te veo resfriado y medio zozo.
- Estoydurmiendoabuela.
- Ahh perdón. Martincito, una última cosa...
- Seh.
- Cuando tenga tiempo, vayase un poquitito a la mierda, pendejo maleducado.
El otro sorprendido me miró de lejos y yo me retiré con mi andador. Que se cree este atrevido, encima que voy a ver si está bien me contesta para el culo. Este cree que por ser su abuela me va a contestar como a los locos, no se le mete en la cabeza a este niño que soy vieja, no boluda!
Llegó a eso de las dos de la tarde, almorzó y se fue derechito a la cama. Yo también dormí la siesta pero como me desperté temprano, fui a ver si necesitaba algo porque yo soy así de servicial y oportuna. Lo escuché decir que sus intenciones eran dormir hasta las seis, pero para mí eso es mucho. A eso de las cinco lo voy a ver y el tuyo estaba envuelto en cuarenta sabanas y colchones, y no miento eh, es exagerado cuando hace frio. Me acerco a la puerta a paso lento con mi andador y corro un poco la cortina, de lejos veo que está durmiendo y babeando la almohada como hace siempre. Entonces empiezo mi cuestionario:
- Martincito, ¿sos vos? -y claro, uno nunca sabe quién puede estar en la propia cama de mi nieto. Parece que no me escucha, entonces levanto un poco la voz y repregunto: - Martincito, ¿sos vos?
- Seh -me dice medio seco, como si estuviera despierto pero estaba volando en el quinto sueño.
- Ah, pensaba que no eras vos -le contesto. Al no responderme sigo: - ¿Estás durmiedo todavía, no?
- Seh.
- ¿Te vas a levantar en un rato, no?
- Seh, naséabuela.
- ¿Querés tomar algo?
- Ajam.
- ¿Querés tomar café?
- Seh.
- ¿Con leche el café?
- Seh.
- Buenoo, ¿querés que te lo prepare yo o lo vas a preparar vos?
- Yalovoyoaprepararyoabuela. -me contesta y logro descifrar lo que me dice porque sigue como medio pelotudo de sueño.
- Bueno, cualquier cosa le digo a la chica que te lo prepare -porque la chica de la tarde todavía andaba dando vueltas por la casa disimulando que limpia, pero en realidad la contrató Carlos pa
ra que me cuide. Yo sigo con mi interrogatorio: ¿Vas a salir más tarde?- Seh.
- Ahh.. ¿tenés clases?
- Notengoqueiralgym.
- Ah bueno. ¿Querés que te despertemos en una hora en especial?
- Noyamelevanto.
- ¿Te sentís bien Martincito?
- Seh.
- Te veo resfriado y medio zozo.
- Estoydurmiendoabuela.
- Ahh perdón. Martincito, una última cosa...
- Seh.
- Cuando tenga tiempo, vayase un poquitito a la mierda, pendejo maleducado.
El otro sorprendido me miró de lejos y yo me retiré con mi andador. Que se cree este atrevido, encima que voy a ver si está bien me contesta para el culo. Este cree que por ser su abuela me va a contestar como a los locos, no se le mete en la cabeza a este niño que soy vieja, no boluda!
