Esto de la perra ha tenido repercución a nivel nacional. Bueno, a lo mejor exagero un poco... per aquí en el barrio todos hablan de ella. Lo que pasa es que la perra al ser siete mesina parece que es media rebelde y como conté anteriormente no les da un tronco de bola al Martín y a Graciela cuando la llaman. Resulta que cuando le da la loca, Zohe sale al jardín del frente y, además de pisotearme las petunias y las ortensias, corre de un lado para el otro jugando. Si lo vieran al boludo de Martín corriendo trás la perra sin poder atraparla. Graciela es más viva, la agarró del collar pero flor de tarascón le tiró. Yo les advertí que la perra no era ni buena ni buenuda, era arisca cuando quería. Mientras Martín y Graciela intentan agarrar a esa perra de mierda que ya me cagó hasta el ficus, los vecinos miran el frente de casa como a un plasma y se cagan de risa de la escena que los otros dan: semejante espectáculo vecinal. La cosa es que cuando logran atraparla, la tienen que llevar entre los dos empujando a la perra, lo gracioso es la imágen del panorama: se contrasta el pobre flaco de mi nieto que la empuja de atrás y de adelante Graciela, con su culo doce porcion
es, la tira del collar mientras la perra se resiste.
¿Recuerdan que ayer les comenté que la perra empezó a menstruar? Bueno, no paró más. Deja el piso a la miseria, parece que los mosaicos son rosarios porque la muy perra se encarga de darle formita a las gotitas que va dejando. Ayer cuando se perdió supuestamente, Martín la encontró sobre su cama: ¡si vieran el grito de horror que pegó el tarado este! Quedé con el andador pegado al techo del susto, pensé que había encontrado el poster de Serrat que tiene su padre en la pieza hecho mierda y que ya pensaba en que Carlos lo iba a culiar a patadas. Lo que pasa es que la perra se le habia metido en la cama, pero no sobre el acolchado: Martincito es muy desordando, bah, es un servido de mierda además, y como deja la cama destendida, la perra se subio y se acostó sobre las sabanas que no hace una semana le habian cambiado. El olor a perro y los pelos era lo de menos: la tuya estaba muy hechada y pintó con gotitas de sangre las sabanas celestes. Y claro, también el colchón. ¡La puteada que se comió la perra! (¿No habrá tampones caninos, me pregunto yo? Digo, con esto de la tecnología, que los hombres se cogen a los burros, las cabras... está todo tan mezclado!)
La perra anda cara larga desde el mediodia y hoy a la tarde nos dimos cuenta que era: Yo pensaba que era la rosca que tengo guardada bajo la almohada desde Pascuas que le di sin que se dieran cuentan los otros, pero no. La perra extrañaba a sus dueños. Hoy a la tarde mientras Martin se ocupaba de que la raya del culo se le borre sentado ahi como mogólico frente a la computadora, la perra huyó. El tarado de mi nieto estaba tan conpenetrado con el chat, el mesenyer, el feisbuc y no sé que otras porquerías, que su amiga con la que estaba hablando virtualmente, un tal catamarqueña Belén (que creo que es la que aprovecha cuando duermo para usar mi baño), le preguntó o comentó algo de la perra y ahi se dio cuenta Martín que la perra no estaba. Estaba pálido, tenia la cara blanca como la Canosa del julepe que le agarró. El tema no era que se escape la perra, el problema era que si se escapaba en pleno celo, los perros del barrio la iban a agarrar y dejar la concha a la miseria a la pobre perra, la preñen y le dejen cuarenta hijos. Me le iba a cagar de risa en la cara a Martín, viendolo explicarles a los dueños el suceso. Pero bueno, esto no sucedió. Menos mal que Graciela se fue hasta el supermercado y ahi la piyó a la guacha, Martín la vió de lejos y se fue corriendo a ayudarla. ¡Si lo vieran al Martincito trayendo la perra en brazos cuadra y media en brazos! Con eso se puede decir que se justifica un poco el gasto innecesario de $100 al mes que se hace en gimnacio.
Ahora la perra la encerraron en el patio, porque parece que descubrieron que salta las rejas y así se va a la mierda. Yo por el momento voy a cenar y me voy a ir a acostar, pero siempre con un ojo medio abierto -y no porque sea vizca- sino porque sospecho que Martín va a salir a bailar y uno nunca sabe que puede pasar. Hace rato, mientras buscaba algo dulce en la cocina para llevarme a la boca, escuché sin querer detrás de la puerta que hablaba con Carlos, le pedía plata y que lo pase a buscar a eso de las once porque parece que a esa hora se juntan a chupar con los amigos: un par de alajas, una tal Analú la que pone la casa para la joda y a ese Jorge que no lo quiero para nada, seguro que me lo lleva por mal camino a m'ijo. Se juntan en lo de Belén, no, la catamarqueña que me usa el baño no, es otra que parece que ahora estudia Córdoba, porque es pudiente la chica. Mi nieto, pobre tarado, me miente y me dice que se va a dormir en un rato, cuando en realidad hace tiempo para la "previa" como le dicen ellos... Cree que me va a mentir a mí. no aprenden jamás: soy vieja, no boluda!
La perra anda cara larga desde el mediodia y hoy a la tarde nos dimos cuenta que era: Yo pensaba que era la rosca que tengo guardada bajo la almohada desde Pascuas que le di sin que se dieran cuentan los otros, pero no. La perra extrañaba a sus dueños. Hoy a la tarde mientras Martin se ocupaba de que la raya del culo se le borre sentado ahi como mogólico frente a la computadora, la perra huyó. El tarado de mi nieto estaba tan conpenetrado con el chat, el mesenyer, el feisbuc y no sé que otras porquerías, que su amiga con la que estaba hablando virtualmente, un tal catamarqueña Belén (que creo que es la que aprovecha cuando duermo para usar mi baño), le preguntó o comentó algo de la perra y ahi se dio cuenta Martín que la perra no estaba. Estaba pálido, tenia la cara blanca como la Canosa del julepe que le agarró. El tema no era que se escape la perra, el problema era que si se escapaba en pleno celo, los perros del barrio la iban a agarrar y dejar la concha a la miseria a la pobre perra, la preñen y le dejen cuarenta hijos. Me le iba a cagar de risa en la cara a Martín, viendolo explicarles a los dueños el suceso. Pero bueno, esto no sucedió. Menos mal que Graciela se fue hasta el supermercado y ahi la piyó a la guacha, Martín la vió de lejos y se fue corriendo a ayudarla. ¡Si lo vieran al Martincito trayendo la perra en brazos cuadra y media en brazos! Con eso se puede decir que se justifica un poco el gasto innecesario de $100 al mes que se hace en gimnacio.
Ahora la perra la encerraron en el patio, porque parece que descubrieron que salta las rejas y así se va a la mierda. Yo por el momento voy a cenar y me voy a ir a acostar, pero siempre con un ojo medio abierto -y no porque sea vizca- sino porque sospecho que Martín va a salir a bailar y uno nunca sabe que puede pasar. Hace rato, mientras buscaba algo dulce en la cocina para llevarme a la boca, escuché sin querer detrás de la puerta que hablaba con Carlos, le pedía plata y que lo pase a buscar a eso de las once porque parece que a esa hora se juntan a chupar con los amigos: un par de alajas, una tal Analú la que pone la casa para la joda y a ese Jorge que no lo quiero para nada, seguro que me lo lleva por mal camino a m'ijo. Se juntan en lo de Belén, no, la catamarqueña que me usa el baño no, es otra que parece que ahora estudia Córdoba, porque es pudiente la chica. Mi nieto, pobre tarado, me miente y me dice que se va a dormir en un rato, cuando en realidad hace tiempo para la "previa" como le dicen ellos... Cree que me va a mentir a mí. no aprenden jamás: soy vieja, no boluda!
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